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Foto de una mujer de manos dadas a una niña

Yoga en familia: la mejor actividad para realizar con los peques de la casa

En estas clases, las familias comparten un espacio y un tiempo en el que pueden conectar de manera muy diferente y vivir momentos únicos con sus seres queridos. En un entorno positivo y motivador, se realizan, a través del juego, diferentes técnicas yóguicas: posturas (asanas en sánscrito), ejercicios de respiración, actividades de relajación, de concentración, etc., todo ello desde la mirada del niño. Los adultos, por tanto, conectan también en estas clases con su niño interior, aprendiendo junto con sus pequeños de una manera divertida, amable y afectiva, fortaleciendo así de una manera muy especial el vínculo que les une, la confianza y la comunicación entre ellos.

A continuación explico de manera detallada cinco grandes beneficios que consiguen los niños con el yoga:

– Fomenta su conciencia corporal y unos buenos hábitos posturales:
El yoga les ayuda a crecer saludablemente. Con el espíritu de convertirse en exploradores y observadores de sí mismos, llevamos a los niños a descubrir las posturas que nos ofrece el yoga. Cada una de ellas tiene un efecto físico, fisiológico y psicológico. Son anatómicamente correctas y cuando las practicamos adecuadamente desarrollan toda la gama natural del movimiento humano. Favorecen también la función eficiente de los órganos internos y equilibran el sistema simpático y parasimpático (sistema nervioso).
El asana pone a los niños en contacto con su cuerpo, les ayuda a entender cómo funciona y qué necesita para estar bien. Aprenden a escucharlo, comprenderlo, cuidarlo y desarrollarlo. Les ayuda además a recuperar su necesidad vital y espontánea de expresarse, relajarse, respirar, estirarse, contraerse, fortalecerse, activarse, afirmarse, enraizarse y calmarse.
Las posturas les aportan, a nivel físico, fuerza, equilibrio y flexibilidad. A nivel emocional, confianza; y a nivel mental, claridad y concentración. Construyen un camino corporal. Con ellas, el niño desarrolla la imagen de sí mismo: si tiene confianza en la postura, su imagen positiva se refuerza.

– Aprenden a controlar la respiración y a crear un buen patrón respiratorio:
Al nacer, todo ser humano respira bien, podemos apreciarlo al observar la respiración de un bebé: amplia, rítmica y profunda, con un movimiento completo, pectoral y abdominal. Respirar es algo que se hace de manera natural pero que también puede hacerse voluntariamente, dirigiéndola de manera consciente.
El ritmo de vida acelerado, la ansiedad y el estrés, muchas horas sentados modifican el ritmo respiratorio, que empieza a mostrar desequilibrios y se va encorsetando. Todo ello hace que nos vayamos privando de sus grandes beneficios. Por el contrario, una respiración natural y espontánea nos mece y ayuda a restablecer la calma y la salud.
Un niño con un buen patrón de respiración crece más sanamente. Todos sus órganos, músculos y sistemas del cuerpo se ven estimulados y tonificados por el movimiento respiratorio y la intensa oxigenación. Al focalizarse en ella, su sistema nervioso se armoniza, obteniendo un mayor equilibrio entre actividad e inactividad y una mejor interacción entre los dos hemisferios del cerebro. Además se produce una liberación del estrés físico, emocional y mental.
Al igual que nos ocurre a los adultos, la manera en la que un niño respira refleja como un espejo su estado físico, emocional y mental.
Enseñarles a respirar es enseñarles a hacerlo sin esfuerzo.
En yoga practicamos diferentes maneras de respirar que ayudan a desarrollar los pulmones, aumentando su capacidad respiratoria y la oxigenación de los tejidos.

– Les enseña a relajarse y potencia su aprendizaje:
En los momentos de relax y silencio el cerebro continúa trabajando y asimilando la información. Por ello es importante ofrecer estos espacios a los niños.
Las prácticas de relajación que realizamos en una clase de yoga ayudan al niño a estimular su imaginación a través de las visualizaciones, le enseñan a relajar todo el cuerpo y la mente en un breve espacio de tiempo y a tomar conciencia de su vida interior. La relajación actúa como antídoto contra el estrés, eliminando los estados de ansiedad y angustia. Hay un aumento de la serotonina que conlleva sensación de tranquilidad y alegría. También disminuye su fatiga.
El niño empieza así a generar un equilibrio entre el estar hacia fuera y el estar hacia dentro para descansar y coger energías para seguir explorando.

– Ayuda a fortalecer su atención y concentración
La atención canaliza la energía desordenada del niño y la estimula mediante la educación de los sentidos. En las clases, guiamos a los niños a ser conscientes de su cuerpo, de su respiración, de sus pensamientos, a abrirse a la realidad a través de los sentidos… Con ello, están desarrollando la capacidad de atender y observar, la capacidad de «darse cuenta».
La concentración es la capacidad de dirigir la atención y mantener la mente enfocada, sin esfuerzo, en una sola dirección, en un objeto que puede ser real o imaginario, interno o externo, dejando de lado las interferencias. De este modo se fortalece la mente, manteniéndola quieta y concentrada. Es una atención sostenida en el tiempo.
Para poder concentrarse, se tiene que haber desarrollado la capacidad de estar atentos, es decir, conscientes y presentes. Todos los ejercicios de concentración deben ser abordados en un estado de calma, con el cuerpo relajado y una actitud abierta y flexible, en la que no se fuerza la mente. De esta manera, la atención se vuelve más intensa y la concentración sucede de una forma natural.
El desarrollo de la concentración en la vida cotidiana favorece la memoria y la salud tanto física como mental. Nos permite vivir una vida plena y hacer las cosas mejor.

– Se desarrollan en un ambiente cooperativo y de respeto
El yoga para niños es una forma divertida de desarrollar importantes habilidades en un entorno positivo, fomentando el juego no competitivo y la cohesión de grupo.
Los seres humanos crecemos sanos gracias a la afectividad. Crear vínculos con las otras personas y sentirnos acogidos, respetados y valorados es muy importante para nuestro desarrollo. Si esto ocurre, seremos capaces de cuidarnos, protegernos y amarnos. Y lo mismo haremos con la naturaleza, los demás seres y nuestro entorno.
La clase de yoga es un buen lugar donde practicar esta vida con valores. Es una de las enseñanzas más valiosas que nos transmite este saber milenario: el autoconocimiento y el autorrespeto, para ser capaces de conocer y respetar el mundo en el que vivimos.

Bibliografía consultada para la elaboración del artículo:
– Marianna Roigé, Ariadna Civil:Taller de yoga para Niños, Barcelona. Editorial Alba
Talleres, 2019.

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